Christchurch y Canterbury. Esos son los nombres de los dos pueblos de Nueva Zelanda en los que se está poniendo a prueba una forma revolucionaria de brindar acceso a Internet, que de tener éxito podría dar respuesta a la falta o dificultad de acceso a Internet de dos tercios de la población mundial. El proyecto apodado Loon -"alocado", en inglés, pero también fragmento de la palabra globo: balloon - es un fruto más de Google , el hipersecreto laboratorio de Google del que han emergido, entre otros, las lentes Google Glass y los autos autónomos, capaces de distinguir obstáculos en el camino sin necesidad de que alguien se encuentre detrás del volante.
Loon es, literalmente, una sofisticada "red de globos en el cielo", de cuya interconexión surge la capacidad de dar acceso a Internet a regiones que carecen de la infraestructura necesaria, sean estas zonas rurales, aisladas geográficamente o, incluso, afectadas por catástrofes naturales. Cada uno de los globos de superpresión que conforman la red son colocados en la estratosfera -sí, allí a donde pretendía llevarnos un ex presidente-, desde donde establecen conexión con bases terrenas de Internet, lo que permite acceder a esa red mediante antenas especiales a personas que habitan regiones alejadas de dicha infraestructura.



